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CRIANZA RESPETUOSA

  • Foto del escritor: Arnoldo Rincón. Ph.D.
    Arnoldo Rincón. Ph.D.
  • 17 may 2023
  • 2 Min. de lectura

La crianza respetuosa, o crianza con apego (attachment parenting en inglés), es una corriente de crianza que pone a los niños al centro del asunto. Máximas tales como extender el contacto materno el mayor tiempo posible o responder sensiblemente a las necesidades del bebé desde su nacimiento fundan este modo de acercarse a la crianza.

La teoría de fondo es que una relación emocional fuerte entre padres e hijos durante la infancia resultará en niños que crecerán con personalidades más seguras, que serán mejor portados, que generarán mejores relaciones y que lograrán ser más independientes.

La Argentina María Jimena Mantilla, describe a la crianza respetuosa como un doble estandarte: tanto es movimiento social como es estilo de vida. Como movimiento social.

Lo que se busca dentro de la corriente es una visibilización del proceso de parto y otros procesos fisiológicos ligados a la crianza, un equilibrio entre las responsabilidades de la paternidad y la maternidad (lo que Mantilla llama la “mapaternidad”), y el cuestionamiento de las relaciones de autoridad entre padres y madres e hijos, entre varias otras.

Como estilo de vida.

La crianza respetuosa se ve acompañada usualmente de hábitos «que no se remiten a la crianza únicamente y que se cruzan con otras marcas culturales de época agrupadas bajo el espíritu del retorno a lo natural».

El ecologismo, la alimentación balanceada, la búsqueda de una vida saludable, centrada en lo natural, y métodos pedagógicos alternativos como Montessori o Waldorf son puntos de interés para quienes se preocupan de incorporar la crianza respetuosa a sus vidas.


Algunas Complicaciones

En un primer instante, se podría percibir esta corriente como utópica: una forma de entregarle a nuestras hijas e hijos todo aquello que como padres y madres queremos entregarles, a sabiendas de que esto les formará como personas capaces y emocionalmente autosuficientes. Sin embargo, esa utopía esconde también sus propias trabas.


El problema emerge precisamente a partir de la cualidad idealista de la crianza respetuosa. Los preceptos que propone pueden bien servir a las infancias en proceso de crecimiento, pero al mismo tiempo suponen una mayor demanda de tiempo y dedicación por parte de padres y madres.


Esta demanda, como bien apunta Catalina Infante en su artículo, Cuando la crianza respetuosa se vuelve demandante, están sujetas a los propios contextos tanto culturales como económicos de padres y madres: «Las condiciones sociales, incluso políticas, los recursos económicos o contexto laboral, la escasa red de apoyo de madres y padres o la salud mental de estos, influyen directamente en el tipo de crianza real que padres y madres pueden a duras penas lograr, aun cuando adhieran a esta filosofía».

 
 
 

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