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CUIDADOS GERONTOLÓGICOS

  • Foto del escritor: Arnoldo Rincón. Ph.D.
    Arnoldo Rincón. Ph.D.
  • 15 may 2023
  • 4 Min. de lectura

Abuelos cuidadores, ¿por placer u obligación?

La responsabilidad de atender a los nietos recae más en las mujeres. Este es un trabajo no remunerado y que tiene efectos positivos, pero también negativos. Lo hacen para ayudar a sus hijos que trabajan, sin embargo, su salud física y emocional puede deteriorarse. En la mayoría de casos no saben cómo decir a sus familiares que necesitan más libertad para realizar su vida.

Kléver Paredes.


Llegar a los 65 años y convertirse en abuelo no significa para nada que la vida será más placentera. Dependiendo, especialmente de los factores económicos y sociales, puede convertirse en una etapa de más responsabilidades, trabajo y de deterioro agresivo de la salud.


Para las mujeres cuidar a los nietos, al esposo, encargarse de la casa, ir de compras, pagar los servicios básicos, son tareas que pasan como comunes, pero en la realidad no lo son porque limitan la posibilidad de realizar su vida a plenitud.


Cuidar a los nietos es un fenómeno que crece cada vez más, sobre todo en la clase media, donde mamá y papá trabajan, y no les queda tiempo para sus hijos. Para los abuelos esta actividad de ser veedores es una tarea placentera inicialmente, pero con el paso del tiempo puede convertirse en una situación dolorosa por causa del aumento cronológico.


Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), realizada en 2012, las mujeres trabajan en promedio 18 horas más a la semana en relación a los hombres. Cabe resaltar que el trabajo lo realizan sin recibir ningún tipo de remuneración.

Veamos un mujer, abuela, de

 68 años, bajo su cuidado están dos nietos, (un varón y una mujer de siete y cinco años, respectivamente).


Antes de las 1:00 pm, de lunes a viernes, espera en las afueras de la Escuela por sus nietos. Luego los lleva a su casa, los alimenta, vigila sus tareas escolares, juega con ellos y adicional arregla la casa y prepara la comida de la tarde.


“Es la única forma que puedo ayudarle a mi hijo, trabaja mucho y no quiero ser una carga para él, pues su esposa también trabaja”, piensa Carmen Alicia, a quien le gustaría integrarse a uno de los grupos de adultos mayores que funcionan en su país¿Pero en qué tiempo?”.


En ocasiones, mayormente en los días de quincena, también cuida a sus nietos los fines de semana o cuando su hijo y esposa tienen algún compromiso de interés laboral, Eclesiástico e Incluso social.

La ayuda de los adultos mayores para cuidar a los nietos generalmente es voluntaria y al inicio ocasional, para sentirse útiles, lograr mayor integración familiar y autoestima. Sin embargo, con el paso del tiempo, en muchos, pasa a ser una obligación no remunerada, no deseada y no retribuida.


Pasados los años, Carmen Alicia no sabe cómo decirle a su hijo que, además de cuidar a sus nietos, sueña con hacer otras cosas. Siente temor de que, por ello, su hijo deje de llevarle a sus nietos o tenerla en su hogar, o sencillamente se incomode.

La psicóloga Diana Resnicoff explica cómo hay abuelas que llegan a este punto. “Empiezan a cuidar al nieto con mucho gusto, pero con el paso del tiempo sienten que sus vidas giran en torno al chico y no pueden disponer de su tiempo: van postergando cosas, cursos, salidas, caminatas al aire libre, consultas médicas, entre otras.


De esta manera, ese rol que al principio fue placentero termina siendo una situación de tristeza y cansancio. Y todo lo que no puede decir con palabras, su cuerpo lo expresa con su propio lenguaje: fatiga, cansancio, dolores, depresión, estrés, ansiedad, y pare de contar.

El cuidado de los nietos, más allá de los aspectos placenteros, tiene un alto costo para la vida de muchas abuelas. Existe una extensa serie de estudios internacionales que demuestran lo estresante que puede ser esta tarea. El día a día, especialmente cuando los nietos son muy pequeños, puede resultar extenuante y provocar malestar en el sueño y mayor exposición a enfermedades. Se ha evidenciado, por ejemplo, que enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, el síndrome depresivo y el insomnio son más frecuentes en ancianas que cuidan a sus nietos que en aquéllas que no lo hacen con regularidad.


La relación entre los padres de los niños cuidados por sus abuelos y estos últimos, puede originar también tensiones generacionales y situaciones de celos y conflictos. Así, al sentimiento de agradecimiento por la ayuda de los padres a sus progenitores, se añade una contradictoria sensación de intromisión, desembocando en una tensión familiar no deseada por ninguna de las partes.

En una investigación efectuada por María Cristina Carrillo, socióloga de la Facultad Latinoamericana de Estudios Sociales, determinó que existe una relación cercana entre abuelos, abuelas y nietos, la distancia generacional dificulta las posibilidades de que los ancianos se involucren en el proceso de enseñanza-aprendizaje y también complica las modalidades de negociar la disciplina.

Como conclusión, en este caso se recomienda:


1.-Prestar más atención sobre el rol que desempeñan los nuevos tutores, especialmente a abuelas y abuelos, ya que sobre ellos recae el cuidado de los niños y jóvenes cuyos padres y madres laboran.


2.-Que las políticas de Estado incluyan más apoyo y asesoría sobre ésta realidad socio-familiar.


El médico español Alejandro Guijarro Morales es el autor del Libro: El síndrome de la abuela esclava. Pandemia del siglo XXI. Asegura que “la patología es más habitual de lo que se piensa” y que “afecta a mujeres adultas, amas de casa, que durante años estuvieron a gusto con la crianza de sus hijos y nietos hasta que se sienten desbordadas y empiezan a padecer síntomas clínicos”.

 
 
 

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