02.-LA ENSEÑANZA DESDE LA PERSPECTIVA ESCRITURAL
- Arnoldo Rincón. Ph.D.
- 18 jul 2023
- 5 Min. de lectura
Se oye con gran frecuencia que las Organizaciones se refieren a educación cristiana al mero acto de reunir los niños de la iglesia, incluyendo los visitantes, y enseñarles un tema enviado desde el ente jerárquico Pastoral, cantar algunos coros y, como evidencia satisfactoria pasarlos el siguiente domingo al frente y repetir lo aprendido (coro y versículo). A eso le llaman educación cristiana.
Sin embargo, la educación cristiana se fundamenta en toda una metodología educativa que básicamente nace de la cosmovisión cristiana; es decir, se debe interpretar la educación cristiana infantil desde los valores y principios cristianos. Éstos son los lentes que permiten observar al mundo, percibirlo e interpretarlo a la Luz de la Palabra para proceder a dar la medicina correctas. En este sentido partimos de premisas fundamentales, entre otras:
1. Dios es la fuente de toda verdad, inteligencia y conocimiento.“Pero la verdadera sabiduría y el poder se encuentran en Dios; el consejo y el entendimiento le pertenecen.” Job 12:13 NTV
2. Las Verdades Aboslutas de cómo educar [Paradigma] se encuentran dentro de la Biblia. “La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.” Salmos 119:130 NVI
3. Jesús es el Maestro Perfecto y el MODELO a Imitar.
“Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma.” Mateo 11:29 NTV
.4. No hay niños tontos.
“En esa ocasión, Jesús dijo: “«Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios e inteligentes, y se las diste a conocer a los niños.” Mateo 11:25 NVB
Fue en 1620 cuando un pequeño barco velero, con 102 cristianos devotos a bordo, atravesó el Atlántico Norte con una misión: plantar la Semilla de una nueva civilización. Su fundamento sería la Verdad Bíblica y la fe en Cristo que habían abrazado. Cuando llegaron a las costas del nuevo mundo pactaron por escrito, y prometieron establecer una comunidad para la gloria de Dios. La educación de sus hijos era de suprema importancia para ellos. En menos de 15 años iniciaron lo que llegaría a ser la Universidad de Harvard. Para 1647 tenían un sistema educativo que abarcaba de primaria a profesional.
¿Qué fue lo que impulsó a estos nuevos pobladores cristianos darle importancia a la educación de sus hijos? ¡Su cosmovisión! Al creer en las verdades escritas en la Biblia acerca de la educación como Proverbios 18:15 que dice, “La mente del prudente adquiere conocimiento, y el oído del sabio busca conocimiento”. Todos ellos pudieron ver lo importante que era para el desarrollo de un nuevo país tener líderes que fueran educados con sabiduría y conocimiento, por lo que fueron motivados a actuar y tomar decisiones en torno a sus paradigmas mentales y la cosmovisión cristiana.
Equivocadamente se cree, y aún muchos defienden está errada postura, que la educación cristiana sólo se trata de enseñar cuestiones bíblicas y dejar a un lado asignaturas que permitirán al niño en un futuro ser una persona de provecho para su comunidad. La Educación cristiana, trata de educar la fe, es cierto, es y debe ser uno de sus objetivos prioritarios, pero también toca la mente de los niños para que ellos puedan adquirir habilidades y competencias que los conviertan en líderes y modelos a seguir dentro de sus comunidades.
La Educación Cristiana apunta a una dimensión holística, integral, transformadora y generadora de paz y gozo. Este Modelo busca nutrir la mente, lo cognotivimo, la fe en el Señor Jesucristo; pero sin dejar de buscar métodos, técnicas y estrategias para desarrollar la mente del niño como el relevo generacional.
Uno de los objetivos como sistema educativo dentro del ámbito eclesiástico, no solo debe ser decirle a los niños qué hacer, sino más bien enseñarles a pensar también sobre la Biblia por sí mismos. Que ellos puedan considerar desde lo parco, pero que haya ese sentir de conectarse y deleitarse en la poderosa Palabra del Señor y Salvador Jesucristo.
En consecuencia, es necesario que conozcan la Biblia lo suficiente como para pensar en los principios, fortalezas y oportunidades que surgen al conocer la Verdad.Cuando se trata de ayudar a los niños a pensar bíblicamente, éstos principios pueden ser útiles:
1.-Busque momentos de enseñanza. Si el estudio de la Biblia es algo que solo ocurre en un día determinado a una hora determinada, se pueden perder muchas oportunidades. Además de los momentos regulares, también hay momentos de enseñanza cuando Dios brinda a los padres la oportunidad de enseñar a un niño cuyo corazón y mente están abiertos. Deuteronomio 6: 6-7 dice: “Estos mandamientos que yo te entrego hoy deben estar sobre tus corazones. Impresiónelos. Hable de ellos (mandamientos) cuando se siente en casa y cuando camina por la calle, cuando se acuesta y cuando se levanta”. Sí, la tienda de abarrotes, el campo de fútbol y el automóvil en el tráfico incluyen oportunidades para dialogar de y con la Biblia de manera práctica, hágalo y apóyese en el Señor. Esto es muy parecido a cuando Jesús levantó a sus discípulos hablando con ellos mientras comían, salían a caminar y hacía las tareas domésticas en una relación.
2.-Si tanto mamá como papá son cristianos, cada uno de ellos debería ayudarlos a pensar bíblicamente. Proverbios es un libro de la Biblia que incluye el ejemplo de una madre y un padre que enseñan a sus hijos la verdad bíblica. Proverbios 1: 8 dice: “Escucha, hijo mío, las instrucciones de tu padre, y no abandones las enseñanzas de tu madre…”. A medida que ambos padres crecen, también pueden ayudar al niño a crecer.
3.-Mantenlo práctico. La madre y el padre en Proverbios hablan con sus hijos sobre cuestiones prácticas de la vida en relación con Dios. Cubren temas tales como amigos (1: 10-16, 4:14), trabajo (6: 10-11, 10: 5), sexualidad (5: 1-22, 6: 24-26, 7: 1-27 , 29: 3, 31: 1-3), dinero (15:27), cerveza (31: 4), comida (28: 7), lenguaje (4:24, 20:20, 23: 15-16, 30 : 11, 31:28) y respeto a los ancianos (30:17).
4.-No te arrepentirás de repetir. Una clave para aprender es repetir. No puede simplemente decirle algo a un niño una vez y esperar que lo recuerden para siempre. En cambio, es posible que tenga que repetir versículos y principios de la Biblia una y otra vez para que realmente se quede con el niño. En Proverbios, por ejemplo, los padres explican la importancia de la sabiduría en comparación con la locura de sus hijos una y otra vez.
5.-Pon un ejemplo. Un padre piadoso debe tener una buena Biblia de estudio en la casa para que los niños la vean leer. Un padre piadoso debe tener libros de referencia y/o software de la Biblia en el hogar que utilicen para un estudio más profundo y enseñarles a los niños a usar.
6.-No aburras a tus hijos con la Biblia. Invente preguntas divertidas sobre la Biblia. Haga que los miembros de su familia se vistan para representar historias bíblicas, son niños y las aprenden divertidas, párate en la mesa fingiendo ser Zaqueo en un árbol mientras ríes.
Finalmente, ¿Quién tiene que hablarles? Y, ¿Por qué?
1.- ¿Quién?
Nosotros los padres somos los primeros educadores y primeros responsables de su educación cristiana. De igual forma que somos los primeros responsables de todos los aspectos de su educación: enseñarles a comer, a lavarse los dientes, a vestirse, a ser ordenados...No podemos pensar que como nuestros hijos ya van a un colegio con un ideario cristiano nos podemos relajar. Nada ni nadie nos puede eximir de esta responsabilidad.
2.- ¿Por qué?
Porque somos cristianos y hemos recibido un mandato, una misión de Jesucristo “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio”, que para los padres se concreta, en primer lugar, en sus hijos.
Reflexiona, ¿Cómo está leyendo y estudiando la Biblia? ¿Cómo podría mejorar? ¿Cómo está leyendo y estudiando la Biblia a tu hijo? ¿Tienen una buena Biblia apropiada para su edad? Todas estas preguntas se deben hacer, conocer y estudiar la biblia adecuadamente y con resultados exitosos para la Gloria del Señor y edificación de nuestra alma y del niño.





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