PROBLEMAS RELACIONALES EN EL ENTORNO FAMILIAR
- Arnoldo Rincón. Ph.D.
- 16 jun 2023
- 4 Min. de lectura
Los problemas relacionales suelen darse en todos los ambientes, sociedades y culturas. Todo parece iniciar desde el Edén cuando el pecado fracturó, resquebrajó y deterioró la hermosa relacion entre el hombre y su Creador.
La familia como núcleo, partiendo desde la pareja, pareciera ser el caldo de cultivo donde aparecen problemas, conflictos y crisis relacionales. Teológicamente cumplimiento a la Escritura Escatológica donde predice los conflictos entre padres e hijos y viceversa... Por otra parte están los factores que desencadenan dicha realidad advertida; no se dijo para que sucediera, sino se advirtió que sucedería. Es acá donde la Consejería juega un papel importante tanto preventivo como herramienta terapéutica.
La familia y la pareja constituyen por naturaleza propia un núcleo, donde varias personas unidas por un lazo de consanguinidad comparten espacios geográficos y cronológicos, afectos, intereses, objetivos, etc… pero también existen diferencias dado la unicidad del hombre.
Es normal que al tener un proyecto común siendo personas repletas de emociones, pensamientos, intereses, etc… aparezcan los conflictos en algún momento por las mismas diferencias existentes. ¿Quéhacer frente a tal realidad?
La respuesta es aprender a resolver conflictos familiares, que no es otra cosa sino fundamentar la tolerancia, el respeto, el diálogo, la comunicación asertiva, entre otros, y lo más importante, dar franca entrada al Señor Jesús y su Consejo Perfecto.
Cuándo el Consejero Pastoral actúa bajo este enfoque puede crear un clima familiar sano y duradero en base a los Absolutos Escriturales Novotestamentarios, donde reine toda una gama axiológica y fruto del Espíritu.
Un conflicto aparece como parte natural en toda relación. Surgen como fruto de nuestros diferentes puntos de vista, de nuestras emociones y constituyen un motivo de disgusto o desacuerdo que a la verdad debe ser resuelto lo más pronto para restituir el equilibrio relacional.
Pero un conflicto no tiene por qué ser algo negativo, debería ser la oportunidad para obtener la mejor solución ante esa situación.
Veamos el conflicto desde otro punto de vista, cuando aparece un conflicto, nos proporciona una fuente de información inigualable sobre las emociones de los sujetos implicados. Nos permite ser conscientes de cómo nos sentimos nosotros mismos y de cómo se sienten los demás. Si pasamos esta información por alto, probablemente el conflicto será negativo y aunque podamos apaciguarlo, habrá la posibilidad de repetirse.
En cambio, si tomamos consciencia de nuestras emociones y las de los demás, podemos manejar el conflicto y conseguir una gestión adecuada de las mismas, con lo que el vínculo afectivo se estrecha y la unión entre las partes implicadas en el conflicto se hace más fuerte. Acá el Consejero Pastoral puede jugar el papel de réferi o mediador en aras de mostrar caminos y vías probables de solución al conflicto.
¿Qué hay detrás de un conflicto familiar?
El conflicto no se produce solo por una diferencia de opiniones y/o intereses, el conflicto lleva subyacente un malestar emocional. Cuando surge el conflicto en la familia alguna de las partes se siente mal emocionalmente, puede que sea por algo que no tiene que ver directamente con el conflicto, pero que aflora ante esa situación.
Un malestar emocional, provocado por una interpretación o creencia determinada de la situación que a su vez nos hace actuar de un modo especifico. Nuestra acción provoca a su vez, que la otra parte realice su interpretación y experimente determinadas emociones.
Veamos algunos Consejos:
Ante los conflictos mantén la calma
Es mejor dejar un espacio y volver más tarde a retomar el tema. Cuando estamos enfadados, antes de que el conflicto aumente y no lleguemos a una solución constructiva es más positivo, salir un rato de la habitación y retomar con calma y más relajados el tema.
Antes de hablar escucha al otro
Practica una escucha empática y activa. Es decir al escuchar olvida tu punto de vista y ponte en el lugar del otro, deja a un lado tus actitudes egocéntricas, no le tomes sus palabras como un ataque.
Habla con el otro y comunícale de manera asertiva cómo te sientes
No se trata de criticar al otro o de juzgar sus actos, se trata de hablar de uno mismo y de los sentimientos propios. Elimina los mensajes "tú", sustituyéndolos por mensajes "yo".
No juzgues a la persona, sino al acto de comportamiento
Ten en cuenta que ante un conflicto, no se trata de ver quién tiene razón o no la tiene, seguramente las dos partes tengan razón y a la vez ninguna. Se trata de buscar una solución que solvente el malestar emocional o espiritual que está deteriorando la relación. Por lo tanto mantener una actitud abierta y flexible es fundamental.
No busques soluciones en la que alguna de las dos partes tenga que ceder en favor del otro
Busca en conjunto nuevas alternativas, donde ambas partes tengan que ceder y llegar a un beneficio común. No se busca ganadores sino soluciones para que Todos ganen.
Olvídate de conflictos pasados, y céntrate en el conflicto presente
A veces en un conflicto tendemos a sacar todo lo que nos ha molestado, eso genera más tensión innecesaria y nos aleja del conflicto presente y por lo tanto de su solución. Enfócate en la realidad a solventar, obviamente hay momentos en que el pasado puede tener relación con el presente, por lo que la realidad actual No es el problema sino la consecuencia de lo anterior.
Crea un clima de confianza en la familia
Un buen ambiente de diálogo donde todos puedan expresar sus emociones, opiniones e intereses sin miedo, ni vergüenza es lo ideal. La equidad, el respeto y el orden en un ambiente donde se le deja participación al Señor Jesucristo por medio de su Palabra es el mejor momento para solventar problemas o situaciones relacionales.
Es oportuno recordar a los presentes que ahí está el Señor Jesucristo y por ende el orden y el Temor o respeto a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo debe mantenerse. Generar conciencia que la Autoridad permanente es el Señor y no el Consejero Pastoral o los aconsejados, pues está la Espada que corta en todas direcciones siendo Espíritu y Vida.
Actividad:
Usted como Consejero, ¿Qué consejo aportaría para tratar un problemas de tipo relacional en una pareja?





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